Sfhir
Madrid, 1980
Hace ya unos cuantos años, allá por el año 1995, que Sfhir encontró en el graffiti y en el arte urbano la forma con la que expresarse y dar rienda suelta a sus inquietudes personales. Desde entonces no ha parado de evolucionar y de experimentar con diferentes técnicas y materiales de la más variada naturaleza, como aerógrafos, pistolas, rodillos, fuego sobre madera, bolígrafo sobre papel, pintura fotoluminiscente sobre lona, etc. Hacer un esquema sinóptico de su obra resulta prácticamente imposible. Con todo ello, este “escritor urbano” como él mismo se define, concibe un arte que se sale de lo común, un arte al que es difícil encasillar y poner etiquetas. Una incesante exploración que quizá se deba a una frase que leyó en un tren neoyorquino y que le acompaña desde entonces: “solo sé que no puedo parar”. Sus graffitis visten los muros de numerosas ciudades, tanto a nivel nacional como internacional. Muchos de ellos se han convertido en verdaderos símbolos del street art; y es que la marca Sfhir “Se busca por arte ilegal desde 1995” ha recorrido ya varios continentes.

