"TRANS OVUS MENS"
Alba Soto
 
28/11/19 - 07/01/20
"TRANS OVUS MENS"  o un ritual zoomórfico desde el cuello del útero.
 
Las obras que componen "Trans Ovus Mens", el último trabajo de Alba Soto, han sido concebidas en cuatro series que simbolizan los distintos ciclos por los que ella misma va pasando: preovulación, ovulación, premenstruación, menstruación. Así, estos dibujos que vemos son un ritual performativo en el que la artista evoca a sus ancestras para sanar su herencia transgeneracional. Este ritual se plasma en una danza zoomórfica que fluye a través de distintos papeles procedentes de los viajes y devenires vitales de la artista: árbol de bambú de Bangladesh, telas de India, papeles que evocan al festejo adquiridos en Chicago, otros recuperados de un álbum familiar. Cada una de estas fases se caracteriza, para Soto, por diferentes ritmos, impulsos y afectividades que hacen que el cuerpo se metamorfosee constantemente. Todo ello nos devuelve una y otra vez un cuerpo que es muchas cuerpas. Estas cuerpas multimórficas conectan la cabeza con el ovario, son cambio en lugar de pensamiento, danzan en oposición al estatismo y viajan en un tiempo que ya fue y que, a su vez, todavía no ha sido. A esta narrativa visual generada por Soto le acompañan, en el espacio expositivo, cuatro instalaciones en las que la artista realizará una performance ritual cada semana.
A primera vista podríamos pensar que no existe una conexión vital entre Interior Scroll, la performance realizada por Carolee Schneemann en los años 70 en la que la artista extrae de su vagina un rollo de papel mientras va recitando un discurso escrito en él, y Trans Ovus Mens. Podríamos pensar que el proyecto de Soto no es heredero de las propuestas de muchas otras artistas que, situadas desde los feminismos, han trabajado con la sangre menstrual y los fluidos abyectos de los cuerpos de las mujeres. Que unos y otro no conforman una misma genealogía. Incluso podríamos llegar a pensar que los trabajos de los 70 y 80, ubicados en el campo de la performance, y el de Soto, realizado casi en el 2020 y plasmado en una obra plástica, no comparten una materialidad performativa. Nos equivocaríamos. Todos ellos articulan una misma genealogía subversiva, dialogan unos con otros, beben de unos fluidos mutuos y de sus abyecciones y conforman, por ello, un mismo gesto, poético, artístico y material. Esta genealogía feminista no sólo sitúa al cuerpo como materialidad de sus prácticas, retomando una y otra vez las palabras de la artista Bárbara Kruger de “tu cuerpo es un campo de batalla”, sino que dejan hablar al cuerpo, y lo hacen a través no del lenguaje cartesiano de la razón sino desde unas lenguas que gritan desde el vientre, y que se piensan desde ese cuello del útero que rara vez nosotras mismas nos vemos porque nos ha sido robado por la ciencia médica.
 
Texto de Yera Moreno Sainz-Ezquerra (artista visual, investigadora y profesora de historia del arte en la facultad de bellas artes UCM)
 
 
 
 
 
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