"FLORES SALVAJES"
David Arnás
 
22/03/18 - 24/04/18

El eterno enfrentamiento entre el bien y el mal se ha encarnado en innumerables ocasiones en la rivalidad entre el héroe y el villano, ya sean personajes históricos o de ficción. Cada uno tiene un rol inmutable y definitivo, estereotipado en muchos casos, abanderando cada cual causas antagónicas que enraízan con su naturaleza y destino extraordinario.
 
El planteamiento de esta exposición sitúa la figura del poeta, ejemplo del artista más elevado, como el “héroe” en su búsqueda de la verdad y de la belleza. El villano, personaje malvado que da el contrapunto a este héroe, lo encarnan una serie de criminales reales, cuya larga trayectoria delictiva o lo terrible de sus críenes los han llegado a convertir, en algunos casos, en iconos del crimen y la maldad. Una de las intenciones de Flores Salvajes (poetas vs villanos) consiste, ya no sólo en contraponer de nuevo como la tradición establece a ambos “colectivos”, sino en perturbar con la naturaleza que también les une.
 
Tanto unos como otros suelen ser seres marginales, ensimismados en su propio “mal”, ya sea en la creación poética o el delito, y les convierte en esclavos de una pulsión irreprimible. Ambos son individuos al margen de ciertas reglas sociales y de la ley, aunque por razones muy dispares, y perturban lo convencional, lo establecido, y por tanto subvierten el pensamiento colectivo. Nos basta con recordar los poetas malditos del siglo XIX o las vanguardias y su desprecio por la creación burguesa y su voluntad por participar de la vida. Así, tanto poetas como villanos son miembros de clubes con ciertas similitudes, a pesar de que su fin último sea antagónico.
 
En el caso de los poetas (compuesto por grandes figuras de la poesía universal del siglo XIX y XX) son retratados dentro de una serie muy pictórica, a modo de falso gabinete decimonónico, en la cual tanto la mancha como el dibujo tienen una gran importancia.
Los villanos son representados con una factura más cercana al cómic, cuyos rostros se coronan con manchas procedentes de los controvertidos test de Rorschach que tratan de alumbrar su retorcida psique acentuada con violentas salpicaduras de tinta negra. Y finalmente se representa el enfrentamiento total entre poetas y villanos con una serie de escenas, parodia de competición en la que rivalizan en, por ejemplo, un certamen de piropos, un duelo de bailes, o en un concurso de ventriloquia.
 
 
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