REBECA KHAMLICHI
SOBRE LA ARTISTA
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Rebeca Khamlichi (Madrid, 1987) no es una pintora. Es una forma de pintar. En su universo conviven a codazos el diseño gráfico y la iconografía religiosa del siglo XVII, los dibujos animados y Michael Haneke, el rosa chicle y las Pinturas Negras de Goya, el Superflat y la copla: algo así como si Doña Concha Piquer se arrancara por haikus... una mezcla de elementos que estéticamente le resultan atractivos, ya sean vírgenes y alienígenas o pistolas y sirope de caramelo. También le interesa el costumbrismo, bien de la tradición española, bien de la actualidad «millenial» o incluso de la generación Z. Se siento muy cómoda en el pop, aunque su pop casi siempre está velado con un punto de oscuridad o dramatismo: en un primer vistazo todos sus personajes parecen muy felices por la cromática, por lo colorido de sus obras, pero cuando te adentras un poco más, descubres que dentro hay emociones más amargas.
 
 
Pinta en Madrid en una terraza con vistas a los tejados del barrio de Lavapiés. Y lo hace, dice, porque- de momento- los acrílicos se dispensan sin receta médica. Paralelamente a su carrera artística, EN 2016 crea junto a Mari Quiñonero “Las muy perras”, una plataforma para recaudar fondos a través de la venta de arte que destinan a albergues, protectoras y refugios de animales.  En abril de 2018 publicó su primer libro, “Las hijas de Antonio López" y en 2019 ha ilustrado el libro de Bebi Fernández "Amor y Asco".
 
 
 

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